Qué pasa si tomas magnesio todos los días
Cuándo ayuda, cuándo no y qué dice la ciencia después de los 50
Cada vez más personas mayores de 50 abren su cajón de suplementos y encuentran un frasco de magnesio.
Quizá lo compraron porque alguien les dijo que ayuda con los calambres nocturnos, o porque leyeron que mejora el sueño, o porque todo el mundo lo toma…
Pero ¿realmente lo necesitas? ¿Es útil tomarlo cada día o solo en algunos casos?
El magnesio se ha convertido en uno de los suplementos más populares. Es lógico porque participa en cientos de funciones del organismo.
Pero eso NO significa que todos debamos suplementarnos.
Veamos qué dice la ciencia, cuándo tiene sentido tomarlo y qué precauciones conviene tener.
Recuerda: Esta información es general y no sustituye la valoración médica personal.
¿Por qué el magnesio es tan importante?
El magnesio es como el electricista interno del organismo. Mantiene funcionando los circuitos que controlan los músculos, el corazón, la energía y el cerebro.
Participa en más de 300 reacciones químicas vitales.
Funciones principales:
Músculos y nervios: permite que se contraigan y relajen. Su diminución puede causar calambres.
Huesos: colabora con calcio y vitamina D para mantener la densidad ósea.
Corazón: ayuda a regular el ritmo cardíaco y la presión arterial.
Energía: participa en la producción de ATP, la “moneda energética” celular.
Azúcar en sangre: mejora la sensibilidad a la insulina.
Con la edad, no solo comemos menos alimentos ricos en magnesio, sino que también lo absorbemos peor.
Por eso, muchas personas mayores ingieren menos de lo necesario, sin llegar a una deficiencia grave.
Cantidad recomendada:
Hombres > 50 años → 420 mg/día (NIH) o 350 mg/día (EFSA)
Mujeres > 50 años → 320 mg/día (NIH) o 300 mg/día (EFSA)
La mayoría no llega a estas cifras solo con la dieta.
¿Cuándo puede faltar magnesio?
El déficit grave es raro en personas sanas, pero las ingestas insuficientes son muy frecuentes después de los 50.
Factores que aumentan el riesgo
Dieta pobre en verduras, frutos secos o legumbres.
Consumo elevado de alcohol.
Medicamentos: diuréticos, omeprazol, algunos antibióticos.
Problemas digestivos: Crohn, celiaquía, diarreas crónicas.
Diabetes tipo 2.
Además, el magnesio sérico en la analítica no siempre refleja las reservas reales del cuerpo, es decir, una cifra “normal” no descarta una falta leve.
Síntomas posibles (aunque inespecíficos):
Calambres musculares nocturnos.
Fatiga persistente.
Irritabilidad o dificultad para dormir.
Palpitaciones.
Estos síntomas pueden tener muchas otras causas.
Por eso, no conviene autodiagnosticarse ni empezar suplementos sin valoración médica.
¿Merece la pena tomar magnesio cada día?
Depende.
Puede tener sentido si:
Tu dieta aporta poco magnesio.
Tienes factores de riesgo claros (diabetes, diuréticos, omeprazol).
Existe déficit demostrado o síntomas compatibles evaluados por tu médico.
Si comes variado y no hay señales de carencia, no hay beneficio añadido por tomarlo “por si acaso”.
Tipos más usados
Citrato: buena absorción, efecto laxante suave (útil si hay estreñimiento).
Bisglicinato: muy bien tolerado, menos riesgo de diarrea.
Óxido: barato pero de baja absorción y más efecto laxante.
Dosis segura:
Rango habitual → 200–400 mg/día.
Límite superior de seguridad (solo suplementos):
350 mg/día (NIH)
250 mg/día (EFSA, para sales como óxido o cloruro)
Superar esos límites no mejora los beneficios y aumenta el riesgo de diarrea o náuseas.
En personas con insuficiencia renal, incluso dosis moderadas pueden ser excesivas.
Interacciones:
El magnesio puede reducir la absorción de antibióticos (tetraciclinas, fluoroquinolonas), bifosfonatos, levotiroxina o hierro.
► Deja 2–3 horas de separación entre el magnesio y estos fármacos.
Un caso cotidiano
María, 62 años, sufre calambres nocturnos desde hace meses.
Come bien, pero casi nunca incluye frutos secos ni legumbres. Además, toma un diurético para la presión.
Su médico le recomienda primero aumentar alimentos ricos en magnesio ( verduras de hoja verde, almendras, lentejas) y revisar su hidratación.
Tres semanas después, los calambres persisten.
Entonces añade bisglicinato de magnesio (250 mg/día), bien tolerado y fácil de absorber.
En pocas semanas, los calambres disminuyen notablemente.
Ejemplo de uso razonable: síntomas compatibles + factores de riesgo + ajuste dietético + supervisión médica.
Si existen problemas renales o se toman varios fármacos, el suplemento debe revisarse con el médico o farmacéutico.
No todos los calambres se deben a falta de magnesio, y no siempre mejoran con suplementos.
Qué recordar
Antes de comprar un suplemento, hazte tres preguntas:
¿Tu dieta aporta suficiente?
Verduras de hoja verde, frutos secos, legumbres y cereales integrales son las mejores fuentes.¿Tienes factores de riesgo?
Diuréticos, omeprazol, diabetes o problemas digestivos favorecen la carencia.¿Los síntomas mejoran con cambios alimentarios o persisten?
Si persisten, consulta para valorar suplementación.
Resumiendo:
El magnesio es esencial para músculos, huesos, corazón y energía.
La ingesta insuficiente es común después de los 50, aunque el déficit grave es raro.
Los suplementos ayudan en casos concretos, pero deben individualizarse.
La mejor fuente no viene en cápsulas: está en lo que pones en el plato.
Lo importante no es tomar más, sino tomar lo necesario y hacerlo bien.
¡Cuídate!



Hola doctor, veo casi todos tus vídeos en YouTube, sobre todo los relacionados con vitaminas, suplementos….
Lo que me gustaría sugerirte , que no sé si es fácil de hacer, es si podrías conseguir de alguna manera algún listado de médicos de familia o internistas…por provincias que se dediquen o quieran dedicarse a esta “rama” de medicina “preventiva”
Gracias!
Muchas gracias. Excelente información.