Tener alguna uña amarilla, gruesa y quebradiza muchas personas lo experimentan como penoso. Muchas veces el problema es que han probado remedios caseros, barnices con medicamento e incluso algún tratamiento oral, pero nada ha cambiado.
¿Cuál es el problema?
Hay tres posibles causas:
Que no sea un hongo
Que el tratamiento no sea adecuado para ese tipo de hongo (si lo es)
Quizás no haya pasado suficiente tiempo para ver crecer esa uña sana.
¿Toda uña amarilla y gruesa es un hongo?
No.
Una infección por hongos, afecta a la queratina de la uña y debajo se acumulan restos que la pueden hacer más gruesa y levantarla. La onicomicosis (infección por hongos de la uña) puede empezar por el borde de la uña y avanzar hacia la base de forma irregular. Habrá zonas más claras y más oscuras.
¿Este aspecto puede deberse a otras causas?
Sí, por ejemplo:
La onicogrifosis en donde se ve una uña muy engrosada, deformada y curva. Se da más en el dedo gordo. Es más frecuente en personas mayores.
Un traumatismo repetido porque el zapato es estrecho o corto también puede engrosar la uña de forma uniforme. Suele afectar al dedo gordo o al pequeño. El color puede ser más blanquecino o grisáceo.
La psoriasis ungueal se puede parecer mucho a una infección por hongos. Puede haber una mancha amarillenta o anaranjada bajo la uña, como una gota de aceite. También pequeños hoyitos en la superficie, sobre todo en las uñas de manos.
Además, pueden coincidir varias causas y esa uña con psoriasis o una onicogrifosis también puede infectarse por hongos.
Por eso mirar la uña ayuda a sospechar, pero no confirma el diagnóstico.
¿Cómo se confirma si hay hongos?
Se recorta un pequeño fragmento de la uña afectada junto con parte del material que se acumula debajo y enviarlo al laboratorio. Lo examinarán al microscopio y lo cultivan, pero hay que pensar que este tipo de cultivos tarda varias semanas en crecer. Y a veces puede ser negativo, aunque exista infección.
Si la sospecha sigue siendo alta, pueden usar tinciones especiales o PCR para detectar el ADN del hongo.
Por cierto, si ya estás poniéndote un barniz en la uña o tomando antifúngicos orales, dilo al médico antes de que tome la muestra porque ese tratamiento puede alterar el resultado.
Confirmar cuál es el problema es importante si una uña lleva meses o años sin responder a los tratamientos. Seguir probando productos sin confirmar qué pasa es seguir a ciegas.
¿Por qué fallan tantos remedios?
Hay varios remedios que se recomiendan por ahí que no son efectivos o pueden ser perjudiciales.
El vinagre y el bicarbonato se neutralizan cuando se mezclan. Y no hay ensayos clínicos que demuestren que esa mezcla cure la infección de la uña.
No hay datos que demuestren que el aceite de coco, el agua oxigenada o el agua de mar curen la uña.
Respecto al Vicks VapoRub existen algunos trabajos pequeños, pero tampoco demuestran que funcionen.
¿Y qué pasa con la lejía? Que puede producir quemaduras químicas y más riesgo es mayor si además existe diabetes o mala circulación. No lo uses.
¿Y los barnices de farmacia?
Los barnices de farmacia que prescribe el médico son medicamentos antifúngicos (antimicóticos), pero tienen sus límites.
Se suelen indicar más cuando la infección es pequeña, afecta a menos de la mitad de la uña, no llega a la raíz y afecta a pocos dedos.
El problema es que si hay varias uñas afectadas, la infección ocupa gran parte de la uña o alcanza la matriz, esos barnices antimicóticos aislados puede quedarse cortos.
¿Qué se hace en estos casos?
Se suele añadir un tratamiento por vía oral y combinado con el tratamiento tópico.
Saber qué hongo está implicado por el cultivo es importante. Las causas pueden ser dermatofitos, levaduras o mohos y no todos responden igual a los mismos medicamentos.
¿Cuándo notarás que el tratamiento funciona?
Esta es una de las mayores fuentes de frustración.
Eliminar el hongo y recuperar el aspecto normal de la uña no es lo mismo. No pasan a la vez.
Hay que tener en cuenta que uña dañada ha de ir creciendo una nueva desde la raíz. Una uña del pie crece alrededor de algo más de un milímetro al mes. Por ese motivo, durante las primeras semanas parece que nada cambia. La del dedo gordo puede tardar alrededor de un año o incluso año y medio en renovarse por completo.
¿Cómo sabes si funciona?
Una señal de que evoluciona bien es que salga desde la raíz una franja nueva, limpia y pegada al dedo que ves desplazando hacia fuera el trozo de uña dañado.
¿Quién debería consultar?
Siempre que te preocupe, aunque sea estético. Sin embargo, hay situaciones en las que una uña afectada no es solo una cuestión estética.
¿Cuándo prestar atención especial? Si tienes:
Diabetes o mala circulación en las piernas.
Tratamiento con medicamentos que disminuyen las defensas.
Antecedentes de celulitis bacteriana en la pierna.
Una herida que no cicatriza.
Dolor, pus o inflamación alrededor de la uña.
¿Es necesario siempre tratar las uñas?
Si no hay dolor, no dificulta caminar y la salud general es buena, podrías decidir con tu médico no tomar tratamiento oral. Por supuesto, tras valorar ventajas e inconvenientes con tu médico.
¿Y el motivo estético?
Ya he dicho que motivo estético también cuenta. Si ese aspecto de las uñas hace que evites sandalias, playa o enseñar los pies y afecta tu calidad de vida, consulta a tu médico.
¿Qué puedes revisar desde hoy?
Observa dónde empezó el cambio de color, si el engrosamiento es uniforme o irregular y si hay alguna mancha parecida a una gota de aceite. También puedes mirar las uñas de las manos en busca de pequeños hoyitos.
Revisa también tu calzado. Entre el dedo más largo y la punta del zapato debería quedar alrededor de un centímetro. ¿Por qué? Porque así evitarás golpes repetidos que puedan producir una deformidad en la uña.
Otras recomendaciones son:
Alternar dos pares de zapatos para que puedan secarse.
Cambiar tus calcetines cada día.
Seca bien entre los dedos tras la ducha.
Usa chanclas en piscinas y gimnasios.
No compartas cortauñas y desinfectarlos con alcohol 70 grados tras usarlos.
Si tienes diabetes o has perdido sensibilidad en los pies, evita aplicar calor directo para secarlos.
Recuerda:
Una uña amarilla y gruesa no siempre se debe a hongos.
Si llevas mucho tiempo sin mejorar, confirmar el diagnóstico puede evitar tratamientos innecesarios.
El barniz por sí solo tiene más sentido cuando la infección es pequeña y no alcanza la raíz.
La uña tarda muchos meses en renovarse a pesar de ya haber eliminado la infección.
El calzado adecuado, mantener los pies secos y la prevención forman parte del cuidado.
Si quieres profundizar, puedes ver el vídeo completo aquí.
Cuídate.
Dr. Alberto Sanagustín
PD: Las referencias están en la descripción del vídeo en YouTube.
Recuerda que esta información es general y educativa. No sustituye la consulta médica personal. Ante dudas sobre tu caso particular, consulta con tu médico.



Muchas gracias doctor,muy buena información 👍👌👌