Los primeros síntomas del infarto no son lo que crees
Cómo reconocer los avisos años antes de un infarto
¿Y si el cuerpo empieza a avisar antes de una crisis cardíaca, pero lo hace de una forma tan discreta que parece otra cosa?
A veces no aparece una señal dramática.
Puede empezar con cansancio, falta de aire, presión en el pecho, una molestia rara en el cuello o incluso unos tobillos más hinchados de lo habitual.
El problema no está en mirar un síntoma aislado, sino en observar el patrón:
si es nuevo, si va a más o si cambia tus límites habituales.
Cuando el cuerpo cambia de límite
Uno de los primeros avisos puede aparecer al final del día, al mirar los pies.
Los tobillos están más hinchados, la marca del calcetín queda hundida y tarda en desaparecer.
Esto no diagnostica un infarto.
De hecho, muchas veces los tobillos hinchados se relacionan con varices, calor, medicamentos, problemas renales, estar muchas horas de pie o retención de líquidos porque las venas de las piernas no devuelven la sangre con la misma facilidad.
También puede ocurrir con algunos medicamentos para la presión alta, como amlodipino u otros calcioantagonistas parecidos.
En ese caso, la hinchazón puede ser un efecto secundario y no una señal directa del corazón.
Una forma sencilla de orientarse es apretar con el pulgar justo por encima del hueso del tobillo durante tres segundos. Si al soltar queda un hoyo y tarda en recuperarse, eso es líquido: lo que llamamos edema.
La revisión debe plantearse esa misma semana si la hinchazón es nueva, va a más, no mejora por la mañana, se acompaña de falta de aire, aumento de peso o necesidad de dormir incorporado.
Esa combinación no significa por sí sola un infarto, pero sí puede indicar que el corazón, los riñones o la circulación necesitan valoración.
Otro aviso importante es notar que la batería ya no carga igual.
Antes subías dos pisos sin detenerte y ahora paras en el primero.
Antes hacías la compra sin problema y ahora te falta el aire al llegar al coche. Antes caminabas con soltura y ahora aparece ahogo o debilidad.
Puede ser la edad o el sedentarismo.
Pero si hay diabetes, hipertensión, colesterol alto, tabaco o antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular, la historia cambia. Puede significar que al corazón le falta oxígeno cuando le pides más trabajo.
Lo que más importa es el cambio brusco.
Una molestia leve y estable durante años preocupa menos que un empeoramiento claro en días o semanas.
Si antes había algo de ahogo al caminar y de repente es mucho peor, o si los tobillos se hinchaban un poco y ahora están muy inflamados, el cuerpo está diciendo que ya no se compensa como antes.
Las señales que aparecen en reposo
Hay avisos que llegan de noche.
Dormir con una almohada más, necesitar estar algo incorporado o respirar peor al tumbarse puede tener un significado físico.
Al acostarse, parte del líquido acumulado en las piernas vuelve hacia el pecho y los pulmones. Si el corazón no maneja bien ese volumen, respirar se vuelve más difícil. A esto se le llama ortopnea.
También hay que prestar atención si aparece un despertar brusco a mitad de la noche con sensación de ahogo, palpitaciones o necesidad de sentarse en la cama para buscar aire.
No hablamos de insomnio por pensamientos, sino de una sensación física de amenaza: sudor frío, dificultad para respirar y necesidad de incorporarse.
Si esto es nuevo, progresa o aparece con dolor, presión en el pecho, desmayo o falta de aire intensa, no debe dejarse pasar durante dos semanas.
Hay que pedir ayuda urgente.
El pulso también puede dar pistas. Si una persona solía estar en 60 o 65 latidos por minuto en reposo y durante días o semanas no baja de 80 o 90, sin fiebre, sin más café, sin cambios de medicación y sin causa clara, algo ha cambiado.
No significa de forma automática que haya un infarto.
Puede ser anemia, tiroides, infección, deshidratación, dolor, ansiedad, apnea del sueño, alcohol, medicamentos o una arritmia. Pero a veces el corazón late más rápido porque necesita compensar una pérdida de eficiencia.
Si ese pulso acelerado se acompaña de ritmo irregular, dolor u opresión en el pecho o falta de aire, hay más motivos para consultar.
El dolor que se disfraza
El corazón no siempre señala al pecho.
A veces el dolor aparece en la mandíbula, el cuello, la espalda, el hombro izquierdo o los brazos.
También puede parecer una mala digestión, con náuseas, pesadez, ardor raro o presión en la boca del estómago.
Esto ocurre porque el corazón comparte vías nerviosas con zonas del cuello, la mandíbula, los hombros, los brazos y la parte alta del abdomen.
Cuando al corazón le falta oxígeno, el cerebro puede interpretar el daño lejos del corazón.
Esta trampa importa sobre todo en mujeres, personas mayores y diabéticos.
El problema puede no parecerse a una escena de película con la mano en el pecho.
Puede aparecer como falta de aire, cansancio extraño, náuseas, dolor de espalda, dolor en la mandíbula o un malestar que no encaja.
Si una molestia rara en cuello, mandíbula, espalda, brazo o estómago aparece al caminar rápido, subir escaleras o hacer un esfuerzo… y mejora al parar, se encienden las alarmas.
Y si la presión se instala en el pecho como un bloque, con sudor frío, falta de aire, náuseas, mareo o sensación de apagón, se acabaron las dudas: hay que llamar a emergencias.
Recuerda:
No se trata de vivir con miedo, sino de mirar el conjunto. Importa si el síntoma es nuevo, si progresa, si aparece con falta de aire o si cambia tu límite habitual.
También hay tres gestos que pueden bajar la carga del sistema cardiovascular: caminar si puedes, reducir azúcar añadido, harinas refinadas y ultraprocesados.
Medir la presión en casa con un tensiómetro de brazo validado. Si se repiten valores por encima de 140/90, consulta, salvo que tu médico te haya indicado otros criterios.
Si quieres profundizar en el tema, puedes ver el vídeo completo aquí.
Cuídate.
Alberto Sanagustín
PD: Referencias bibliográficas:
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Imagen de edema:
By James Heilman, MD - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11787530
Este artículo tiene un fin informativo y educativo. No sustituye la ayuda de profesional de la salud. Pedir apoyo también es una forma de cuidarte.



Muy buena información
Ante toda señal extraña de riñones de circulación sanguínea de latidos cardiacos de ortpnea de hinchazón en los tobillos….El Delicado corazón requiere de atención con la máxima prioridad de cuantos cuidados necesite.Señales de alerta que el corazón describe por no darle importancia a CTO por cuidados!Necesite!GRATITUD DOCTOR!!por TODA Explicación!hábitos saludables con Constancia y precaución