¿Flema pegada en la garganta que no sale?
No es moco, es pepsina (causa oculta)
¿Tienes la sensación constante de que hay algo pegado en la garganta?
No es exactamente dolor. Tampoco es un resfriado claro. Es más bien una flema que no se mueve, una especie de “bola” que te obliga a carraspear antes de hablar o a tragar saliva una y otra vez sin que desaparezca.
Muchas personas reciben el mismo consejo: bebe más agua.
Y lo intentan. Litros de agua al día, infusiones calientes, jarabes… pero la sensación sigue ahí. A veces incluso empeora.
Entonces aparece la pregunta inevitable: ¿por qué el agua no lo soluciona?
En algunos casos, la respuesta no está en la hidratación. Está en algo que se queda pegado en la garganta y que casi nadie menciona.
Cuál es el problema
Cuando pensamos en flema, solemos imaginar moco por alergia o resfriado. Pero no siempre es eso.
Uno de los posibles responsables es una enzima digestiva llamada pepsina.
Su función normal es trabajar en el estómago digiriendo proteínas como carne, pescado o huevo. Ese es su lugar. El problema aparece cuando parte de ese contenido puede subir hacia arriba.
A diferencia del ácido que produce ardor y que muchas personas notan subir por el pecho, la pepsina puede ascender de forma distinta. Puede hacerlo como una neblina microscópica, casi imperceptible.
No produce necesariamente quemazón.
Pero puede llegar hasta la garganta y quedarse adherida a la mucosa de la laringe.
Aquí ocurre algo curioso. Esa sustancia puede permanecer inactiva, pegada a la pared de la garganta, como si fuera una capa invisible.
Y por eso el agua no siempre ayuda.
Imagina la grasa de un motor en las manos. Si la enjuagas con agua, resbala… pero no desaparece. Con la pepsina puede pasar algo parecido: es pegajosa y el agua no la elimina fácilmente.
Además, existe otro detalle. Si esa enzima permanece en la garganta y entra en contacto con alimentos ácidos (por ejemplo cítricos, tomate o refrescos) puede reactivarse.
Cuando eso ocurre, empieza a irritar la mucosa.
La sensación de flema persistente puede ser, en realidad, la respuesta del propio cuerpo intentando proteger esa zona.
En consulta esto genera mucha preocupación.
Por ejemplo, un paciente de 63 años acudió bebiendo agua constantemente y carraspeando antes de hablar. Había tomado jarabes, antibióticos y tenía miedo de que se tratara de un cáncer de garganta.
La exploración no mostró ningún tumor.
Lo que sí aparecía era una zona roja e irritada en la parte posterior de la garganta, compatible con irritación crónica, una situación que puede aparecer en el llamado reflujo silencioso.
En ese caso, beber más agua no estaba resolviendo el problema.
Lo que necesitas saber:
La sensación persistente de flema o bola en la garganta no siempre se debe a moco.
En algunos casos puede estar relacionada con pepsina que llega desde el estómago y se queda adherida en la garganta.
El agua puede hidratar, pero no siempre elimina este tipo de irritación.
La respuesta depende de un detalle químico que muchas personas pasan por alto.
En el vídeo explico por qué ocurre esto y qué estrategias pueden ayudar a desactivar ese proceso, incluyendo un protocolo sencillo que se puede probar en casa y cuándo es importante consultar.
Si quieres profundizar, puedes ver el vídeo completo aquí.
Cuídate.
Dr. Alberto Sanagustín
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Recuerda que esta información general y educativa. No sustituye la consulta médica personal. Ante dudas sobre tu caso particular, consulta con tu médico.



Claro y conciso, una explicacion comprensible, que me ha costado unos cuantos años encontrar
Excelente explicación, ese es un problema que he tenido x años y no sabia a que se debía ni como contrarrestarlo. Muchas gracias