Colores de alerta en la orina que debes reconocer
Qué pasa si tu orina cambia de color
Entras en el baño, miras el inodoro y notas que el color de la orina no es el de siempre.
En ese momento es fácil preocuparse: ¿será por algo que he comido?, ¿me falta agua?, ¿tengo algún problema en los riñones?
El color de la orina puede dar pistas útiles, siempre que se interprete con calma.
Algunas variaciones se explican por la hidratación, la comida o ciertos medicamentos. Otras, en cambio, sí necesitan valoración médica.
El amarillo y el transparente: el semáforo del agua
La franja más habitual va del amarillo claro al amarillo oscuro.
Si la orina es de un amarillo pálido o claro, entra dentro de lo normal.
Es el color esperado cuando los riñones funcionan bien y hay una hidratación adecuada. En ese caso, no hay nada especial que hacer.
Si la orina tira a amarillo muy oscuro, lo más probable es que el cuerpo esté pidiendo agua.
Esto puede verse al levantarse por la mañana, después de pasar toda la noche sin beber. Los desechos se concentran más y el color se vuelve más cargado.
La forma sencilla de orientarse es beber agua, esperar unas horas y observar la siguiente vez que vayas al baño. Si el color se aclara, el problema queda resuelto.
En el extremo contrario está la orina casi transparente, como agua del grifo. La mayoría de las veces significa que estás bebiendo mucha agua. Pero hay una situación que no se debe pasar por alto: tener una sed que no se calma, beber sin parar y orinar litros de líquido transparente durante el día y la noche.
En ese caso, no se trata solo de estar bien hidratado. El cuerpo podría estar intentando diluir y expulsar un exceso de azúcar en sangre. Puede ser uno de los primeros avisos de una diabetes, y ahí hay que pedir un análisis de glucosa y valorar qué ocurre.
Naranja, fluorescente, turbia o con espuma
Un color naranja intenso o amarillo casi fluorescente suele llamar mucho la atención.
Antes de pensar en algo grave, hay que revisar dos cosas: qué has comido y qué pastillas estás tomando.
Los complejos vitamínicos, sobre todo del grupo B, y algunos medicamentos para las molestias al orinar pueden teñir la orina con pigmentos fuertes. También puede ocurrir tras comer mucha zanahoria o calabaza.
Si el cambio coincide con un alimento o un tratamiento, puede ser una explicación sencilla.
En caso de duda, puede comentarse con el médico para confirmarlo.
Otra cosa distinta es confundir color con textura.
A veces la orina no tiene un tono extraño, pero se ve turbia, opaca, como empañada. Si además tiene un olor demasiado fuerte o desagradable, no hay que atribuirlo sin más a la cena o a una pastilla.
Esa turbiedad puede deberse a glóbulos blancos o bacterias, y puede ser una señal de infección de orina, sobre todo si se acompaña de molestias.
También hay que fijarse en la espuma.
Unas burbujas por la fuerza del chorro al caer en el agua son normales. Pero si aparece una capa gruesa de espuma, como si hubiera jabón, y no desaparece ni tirando de la cadena, puede ser una señal de pérdida de proteínas por la orina. En ese caso, los riñones necesitan una revisión.
Marrón oscuro o rojo: señales que no se deben dejar pasar
La orina marrón muy oscura, como coñac cargado o refresco de cola, requiere atención si no se explica por una deshidratación intensa.
En ese caso, el problema suele estar más relacionado con el hígado o la vesícula biliar que con el riñón.
Puede haber dificultad para procesar o eliminar una sustancia llamada bilirrubina. Esto puede ocurrir por inflamación del hígado o por una piedra que bloquea el conducto de la bilis.
Hay dos pistas que ayudan a sospechar este origen: notar la piel o el blanco de los ojos amarillentos, y ver las heces muy pálidas, casi blancas o color masilla. Si además hay antecedentes de dolor tipo cólico biliar, la señal es aún más clara.
La orina roja o rosada es la que más asusta.
A veces se debe a alimentos como remolacha, moras o muchos frutos rojos. No le ocurre a todo el mundo, porque depende de la persona. Incluso puede pasar que dos personas coman lo mismo y solo una tenga la orina roja.
Pero si no has tomado nada que pueda teñir la orina, hay que considerarlo sangre hasta que se demuestre lo contrario.
Muchas veces la causa es tratable: una infección urinaria fuerte, una piedra en el riñón o una próstata inflamada. Puede acompañarse de escozor, dolor u otros síntomas.
El punto más importante es otro: la sangre en la orina que no duele debe investigarse siempre.
Aunque aparezca solo un día, aunque luego desaparezca, aunque te encuentres bien. Precisamente no tener dolor no es motivo para dejarlo pasar.
Lo esencial:
La orina amarilla clara suele ser normal. La amarilla oscura suele pedir agua, sobre todo por la mañana. La transparente solo preocupa si se acompaña de sed extrema y mucha cantidad de orina.
El naranja o amarillo intenso puede relacionarse con alimentos, vitaminas o medicamentos. Pero la orina turbia con mal olor o la espuma persistente necesitan valoración.
El marrón oscuro, el rojo sin explicación alimentaria y la sangre sin dolor no deben esperar.
Si quieres profundizar en el tema y ver las imágenes, puedes ver el vídeo completo aquí.
Cuídate.
Dr. Alberto Sanagustín
PD: Referencias bibliográficas:
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Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003139.htm
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🙇♀️ gracias, siempre!
La coloración de la orina así cómo lo espumosa ö turbia que sea nos da Las posibles causas que por facultariv@s Sean consultadas y analizadas.Me ha ENCANTADO El video la INFORMACIÓN DADA Y CADA Explicacion detallada.EXELENTE.FELIZ DÍA PARA Tod@s💙💙💙