7 señales silenciosas de demencia que no son olvidos
Qué pasa si notas que un familiar ya no parece el mismo
Cuando pensamos en demencia, casi todos imaginamos lo mismo.
Olvidar nombres, repetir preguntas o entrar en una habitación y no saber a qué íbamos. Pero a veces las primeras señales no parecen problemas de memoria.
¿Qué otras señales sospechosas?
Por ejemplo, pueden aparecer señales como una pérdida extraña del olfato, menos iniciativa, cambios al caminar, patadas durante el sueño o un carácter que la familia resume con una frase: “ya no es él” o “ya no es ella”.
Por eso hoy te explico cómo mirar estas señales sin alarmismo. No como fallos aislados, sino como un patrón.
No mires un despiste: mira el cambio
Un olvido suelto no basta para pensar en un problema cerebral.
A cualquier edad puede fallar una palabra, perderse el hilo o tener un día torpe, sobre todo con estrés, cansancio o una mala noche.
La idea es observar tres cosas.
Primero, si la señal es nueva.
Si una persona siempre ha sido despistada, eso no cuenta igual que un cambio claro respecto a cómo era antes.
Segundo, si va a más.
No hablamos de una semana difícil ni de un mes con demasiada tensión, sino de algo que se repite y empeora.
Tercero, si lo notan los demás.
A veces uno lo justifica como “cosas de la edad”, pero la familia ve que algo ha cambiado.
Ese filtro (nuevo, progresivo y observado por otros) ayuda a distinguir entre un despiste normal y algo que necesita valoración.
También hay que recordar algo importante.
No todo cambio significa demencia. Hay otras causas que pueden nublar la mente y tener solución.
Puede deberse el mal sueño mantenido, la anemia, el déficit de vitamina B12, problemas de tiroides, pérdida de audición, dolor crónico o medicación que puede afectar a la claridad mental.
Señales que no parecen memoria
Una de las señales menos esperadas es el olfato.
No se trata solo de oler menos, porque eso puede pasar por muchas razones, como un resfriado, alergias, pólipos, la edad o haber pasado una infección.
El detalle más fino es oler algo y no reconocerlo bien.
Por ejemplo, notar un aroma y no saber si es café o canela. O no darse cuenta de que se está quemando una tostada.
Otra señal es la apatía.
No siempre es depresión. En la depresión suele haber tristeza, culpa o sufrimiento.
En la apatía puede haber más bien una especie de apagado interior: la persona deja de iniciar cosas, pierde interés por actividades que antes hacía y parece emocionalmente desconectada.
La familia suele notarlo antes que nadie. Ya no cuida las plantas, ya no va a esa actividad que le gustaba, ya no se implica. No está enfadada. Simplemente parece que nada le nace.
También puede cambiar el lenguaje.
Olvidar una palabra de vez en cuando es normal. Lo que llama más la atención es empezar a dar rodeos para nombrar cosas sencillas. Decir “el aparato de calentar” en vez de microondas, o “el aparato de la tele” en vez de mando a distancia.
Las frases pueden quedar a medias y la conversación puede perder claridad.
La señal no es una palabra perdida, sino un cambio visible en la forma de hablar.
Puede fallar el plan, la marcha o el carácter
A veces la persona no empieza olvidando nombres, sino perdiendo el plan de lo que iba a hacer.
Una receta de siempre se vuelve una montaña.
Sabe qué quiere cocinar, pero se bloquea con el orden, se salta pasos o se queda sin saber cómo seguir.
Esto también puede verse al organizar pastillas, cuadrar una factura o manejar algo cotidiano.
Hay que tener en cuenta que hoy muchas tareas son más difíciles: bancos en el móvil, televisores con varios mandos y tecnología mal diseñada. Pero si lo que falla son tareas de siempre, el patrón importa.
La forma de caminar también puede dar pistas.
No hablamos de caminar más lento por artrosis, dolor de espalda, vértigo o problemas de vista.
La señal aparece cuando se intenta hacer dos cosas a la vez: caminar y hablar, o caminar y pensar qué se iba a buscar.
Si al hablar la persona se detiene, o al pensar deja de caminar, puede ser una señal a observar.
Otra señal llamativa es actuar los sueños.
Durante la fase REM, el cuerpo suele quedar como en “punto muerto” para no representar físicamente lo que soñamos.
Pero en algunas personas ese freno falla: gritan, dan manotazos, patadas o se agitan. No es una pesadilla aislada ni hablar dormido. Si se repite, hay que comentarlo.
Por último, están los cambios de personalidad, juicio o conducta.
Una persona prudente puede empezar a gastar dinero de forma absurda, confiar en desconocidos o hacer comentarios hirientes sin filtro.
O puede ocurrir lo contrario. No reaccionar ante una noticia familiar dolorosa.
No se trata de que una persona mayor tome decisiones que no nos gusten.
Se trata de un cambio drástico, nuevo y que va a más.
Para recordar:
No todo despiste es demencia, pero tampoco hay que negar cambios claros.
Observa si las señales son nuevas, progresivas y visibles para otras personas.
Antes de pensar en demencia, el médico puede valorar causas que imitan estos problemas, como mal sueño, anemia, déficit de vitamina B12, tiroides, dolor crónico, pérdida auditiva o medicación.
Si quieres profundizar en el tema, puedes ver el vídeo completo aquí.
Cuídate.
Alberto Sanagustín
PD: Referencias bibliográficas:
[1] Livingston G et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission. Lancet. 2024;404(10452):572-628. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39096926/
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[3] Jung HJ et al. Olfactory function in mild cognitive impairment and Alzheimer’s disease: A meta-analysis. Laryngoscope. 2019;129(2):362-369. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30565695/
[4] Murphy C. Olfactory and other sensory impairments in Alzheimer disease. Nat Rev Neurol. 2019;15(1):11-24. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30532084/
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Este artículo tiene un fin informativo y educativo. No sustituye la ayuda de un psicólogo o profesional de la salud mental. Si lo necesitas, pedir apoyo también es una forma de cuidarte.



Hay que tomar en cuenta y acion
Es triste ésta enfermedad, a mí padre le ha dado:'(